La siguiente entrevista realizada por el periodista Carlos Cristófalo fue realizada a los participantes en el diseño de la nueva cosechadora Mitos, producida por la empresa Maag, perteneciente al Grupo Senor. La empresa posee su sede en la ciudad de Córdoba, donde fue diseñada y proyectada la cosechadora, mientras que su planta productiva se encuentra en Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos.
Antes de adentrarnos en la extensa y rica entrevista realizada por AUTOBLOG, la cual puede verse en su formato original en este link, es necesario hacer unos comentarios y opiniones sobre el proyecto Mitos.
No exageramos si decimos que esta cosechadora es el primer vehículo nacional diseñado con las técnicas avanzadas en diseño automotriz. Desde su concepción, en sus primeros bocetos, pasando por el diseño, la modelación virtual, la realización de moldes, la ingenierización, y la tecnología automotriz utilizada, todo ha estado a la altura de proyectos de primer orden. No solo sus diseñadores han cumplido un rol clave en obtener un proyecto avanzado, sino la gerencia ha tenido la visión de implementar diseño en un rubro como el agrícola donde la tecnología siempre estuvo por encima del diseño.
A continuación transcribimos la nota, y esperamos desde ADIC que proyectos de este tipo, no solo agrícolas sino de otros tipos, comiencen a implementarse con mayor fuerza en el ámbito productivo.
Texto de Carlos Cristófalo
Imágenes de Grupo Senor
En marzo del 2010, un curioso e-mail llegó a la casilla de correo de Autoblog. Ricardo Senor, presidente de una empresa de maquinarias agrícola con 100 años de trayectoria, había visto la serie de notas de nuestra sección Diseño Argentino y decidió que eso era lo que estaba buscando para su nueva cosechadora
“Necesitamos alguien que junto a nuestros diseñadores nos ayude a definir una línea, sin estar contaminado con las ideas que venimos arrastrando. Es importante que sea detallista y trabaje sobre líneas simples e innovadoras”, explicó. Después del intercambio de algunos nombres y correos, Senor contactó a los diseñadores argentinos Hernán Charalambopoulos(leer entrevista) y Pablo Gaido (leer entrevista).
Senor nunca había hablado con diseñadores de autos. Hernán y Pablo nunca habían visto una cosechadora en persona. Pero de ese encuentro nació la Maag Mitos, la primera maquinaria agrícola argentina creada con las mismas técnicas de diseño de la industria automotriz.
Historia
A orillas del Río Uruguay, esta empresa entrerriana fue fundada hace más de cien años porJuan y Emilio Senor. Fue la primera fábrica de cosechadoras de América Latina y en los años ’60 fue el mayor fabricante de maquinaria agrícola del país.
El desarrollo de la Maag Mitos comenzó en 2004, pero cuando llegó la etapa final de su desarrollo Ricardo Senor supo que quería algo diferente: una “cosechadora de diseño”.
“Como todo producto, las cosechadoras modernas hoy también entran primero por los ojos. Analizando el sector internacional, veíamos que era cada vez más frecuente la participación de diseñadores, con un fuerte conocimiento de la estética, algo que estaba totalmente ausente de la industria de la maquinaria agrícola argentina”, explicó Senor.
“Así fue que decidimos buscar diseñadores de autos que se destacaran por su participación en proyectos internacionales. Queríamos que nuestro producto fuera conceptualmente distinto desde su estética y diseño, para que todos los sentidos participaran en la valoración y en la percepción del producto”, agregó.
El objetivo que Senor le planteó a Charalambopoulos y Gaido no fue menor: el producto debía ser “fuente de tentación para poseerlo, inspirador de sentimientos, diferente, inspirador, con sentido propio y a la vanguardia del diseño”.
Pero la estética, además, debía ser práctica. “Necesitábamos una carrocería para una cosechadora en la cual todas sus partes respetaran su funcionalidad, pero que cada una de ellas estuviera pensada y diseñada dentro de una armonía estética. La cosechadora tenía que trasmitir fortaleza, empuje, como si se estuviera comiendo el campo, con líneas simples y en armonía”.
Encuentro de dos mundos
Hernán Charalambopoulos trabajó para los estudios de diseño de Alfa Romeo, Lancia,Mitsubishi, Chery y Seat. Fue director del Master en Car Design del Istituto Europeo di Design y fundó EstudioAuto, una especie de laboratorio-estudio dedicado a difundir y explorar el diseño de automóviles en la Argentina. Desde ese espacio asesoró al arquitectoMiguel Angel Bravo en la segunda parte del proyecto del Auto Popular Argentino.
“Con Ricardo Senor nos vimos por primera vez en un bar en Callao y Juncal. No nos conocíamos así que costó encontrarse”, recordó el diseñador también conocido como El Griego.
“Allí empezamos a hablar de cosas banales y de la vida. Cuando me explicó su idea, me pareció un adelantado, una persona que apuesta por ofrecer siempre algo más, y que aplica una regla que siempre es exitosa: inventar nuevas necesidades para el cliente. Quien compra una cosechadora no se fija en el diseño, ya que no lo considera importante. Creo que a partir de ahora, con el aporte conceptual hecho por Senor, el cliente se dio cuenta de que diseño y trabajo duro no son incompatibles”.
Para Charalambopoulos el desafío fue meterse en un terreno que era prácticamente desconocido: “Nunca había trabajado en un objeto así. Cuando lo comentaba con mis amigos y ex compañeros en Europa, sentían una sana envidia por tener la posibilidad de manejar proporciones completamente diferentes. Después de tantos años de autos, es muy reconfortante salir de ese mundo con un objeto de estas características. La escala es enorme. ¡Todo es gigante! Por el diseño apuestan muchas empresas extranjeras del rubro. Conozco muy bien a Peter Jansen, responsable de diseño de Case New Holland (propiedad del Grupo Fiat), ya que trabajamos juntos en Italia en varios proyectos, y él me comentaba que la carga de diseño asociado a la estética en este tipo de vehículos es cada vez mayor. En la Argentina es la primera vez que se hace una apuesta tan direccionada el cuidar la estética del producto. Y eso representa una gran novedad”.
Convocado por Charalambopoulos, al proyecto pronto se sumó el diseñador cordobés Pablo Gaido. Trabajó en el estudio de diseño de Alfa Romeo, expuso su concept BeON en el Salón de Ginebra y vivió varios años en Europa avocado al diseño industrial para empresas tan diferentes como Siemens, Hoval, Phonak, Victorinox y Swarovsky.
“Nunca había diseñado un producto de semejante tamaño y complejidad”, reconoció Gaido.“Fue uno de los retos más importante que me ha tocado vivir como profesional”, agregó.
“En cuanto a antecedentes, hay muy buenos ejemplos internacionales de maquinaria de altísima calidad, ergonómicamente diseñadas y, en algunos casos, soluciones morfológicas interesante. Sin embargo, a partir de mi estudio de antecedentes en el mercado internacional, no he visto un diseño de punta e innovador como la Mitos”.
Técnicas
“Así como ahora está de moda la comida de fusión, se puede decir que esto fue diseño de fusión”, señala Charalambopoulos a la hora de definir la técnica de diseño de la Maag Mitos.“Al ser un proyecto tan abierto, y con gente tan distinta trabajando en él, adaptamos lo que teníamos cada uno y lo fusionamos en un estilo que dio resultado”.
Se generó un intenso ping-pong en internet, a través de la cual viajaron el esqueleto de la cosechadora y sus constantes actualizaciones. “La idea se plasmaba en una servilleta de bar, o bien en un render en 3D. Lo importante era que el proyecto fuera para adelante, ya que el tiempo corría demasiado rápido”, manifiesta El Griego.
“Recuerdo que me interné en la Exposición Rural, en el sector de máquinas agrícolas, para ver en qué andaba la competencia. Fue una experiencia interesante, ya que desde que tenía diez años no me subía a una cosechadora. Como todo niño ahí me llevaban siempre mis padres. Fue una alegría recordar que ya por esa época prefería estar más cerca de las máquinas que de los animales”, recuerda.
Volviendo a la Maag Mitos, Gaido asegura que las dificultades del proyecto se centraron en el manejo de las escalas: “Todas las líneas del modelo debían fluir de manera armónica, en un producto gigantesco. Así aprendí que el mundo agrícola se encuentra varios pasos adelante del mundo automotriz, primordialmente en tecnología. Lo que se hizo con Mitos, fue recuperar el terreno perdido en cuanto a diseño, manteniendo siempre una tecnología de punta en todo sentido”.
Las técnicas aplicadas fueron el dibujo y el diseño en CAD, pero Gaido cree que lo más enriquecedor fueron las reuniones con el cliente: “Los encuentros con el departamento de Diseño de Senor fueron clave para determinar, a través de las palabras, formas y soluciones técnico-estéticas de avanzadas. Posteriormente, se pasaban las ideas al papel con métodos tradicionales, y luego al CAD. Una vez alcanzada la solución deseada, se producía el proceso inverso. Después se hacían reuniones para hacer evaluaciones”.
Charalambopoulos coincide en que el resultado fue un trabajo en equipo: “Junto a Alejandro Cárpena, por parte de Senor, y Pablo Gaido, nuestro diseñador asociado en este proyecto, logramos que un grupo de trabajo siente las bases conceptuales para afrontar los proyectos futuros. Eso trasciende el objeto en sí y se mete en la cadena de valor de la empresa aportando sustancia al mismo y creando una nueva cultura del proyecto”.
Diseño y función
“El diseño hace que podamos pensar cada pieza como algo único”, destaca Senor. “Esto lleva a un cambio fundamental en la concepción del producto y en su desarrollo”.
“La estética representa solo una parte del diseño como disciplina”, agrega Charalambopoulos.“En el automóvil, el componente estético es mayor que en otros medios de transporte, ya que el automóvil representa una compra cada vez más pasional y menos racional. Esa carga emotiva es seguramente menos evidente a la hora de elegir una herramienta de trabajo. El concepto de Senor es innovador desde este punto ya que intenta subir la carga estética aplicada al diseño en una herramienta de trabajo como es una cosechadora. Muy pocos industriales se dan cuenta de que el costo que implica el diseño en la totalidad del proyecto es ínfimo si lo comparamos con los beneficios que devuelve en concepto de imagen de producto”.
Gaido sostiene que “el aporte técnico-estético-funcional del diseño es clave en todo producto industrial que se venda en el mercado, ya sea desde una cosechadora, hasta un reproductor de música”. Y agrega: “Nada debería estar disociado, aunque a veces esto no sucede. La cabina de la cosechadora, por ejemplo, es un ejemplo notable de esta triada. Diseñada para ser fácil de usar, de limpiar, de mantener. Con colores agradables, con mandos simples de usar, y suaves al tacto. Con soluciones estética de avanzada, las cuales se encuentran en sintonía con la tecnología de punta utilizada”.
“Una solución que ya venía del concepto original presentado por Senor, fue el esquema de color aplicado a la máquina”, agrega Gaido. “La cosechadora es un producto de grandes dimensiones, por lo tanto, los cortes de colores hacen que la máquina se vea mucho más compacta. Otra solución, sin dudas notable, son los hombros de la máquina, inmediatos a la cabina, reforzando el carácter de potencia y fuerza, pero dinámica y estilizada al mismo tiempo que, junto con la gran superficie lateral que corre desde el centro de la rueda hasta el comienzo de la cola, genera un movimiento propio, aunque esté detenida”.
Presentación en la Casa Rosada
El pasado 12 de marzo, la cosechadora Maag Mitos fue presentada en la Casa Rosada. Al acto asistió la presidenta Cristina Kirchner. En la planta del Grupo Senor de Concepción del Uruguay este año se fabricarán 18 cosechadoras y se harán exportaciones a Brasil, Bolivia, Uruguay, Paraguay y Angola.
“La presentación fue algo inolvidable”, recuerda Ricardo Senor. “Una persona que llega a ser presidente de un país, que califique como impresionante nuestro desarrollo, es algo que sintetiza todos los elogios que estamos recibiendo de todo el mundo. Esto hace que vivamos este momento como un objetivo logrado, dentro de nuestro proceso en el desarrollo de empresa y de productos”.
-¿Y qué aprendió de esta experiencia de combinar el diseño automotor con la funcionalidad de una maquinaria agrícola?
-Aprendimos que las ideas tienen tiempos de maduración que no son iguales a los de producción. Eso implica inversión y paciencia. Aprendimos que la creatividad y el talento se expresa cuando uno permite que esto suceda. Así se logra contenerlos para que fluyan y se expresen. Aprendimos que de los errores se aprende. Esto hace que todos puedan crecer en el desarrollo de ideas. Aprendimos que todo proceso está compuesto por aciertos y errores. Esto hace que lleguemos a objetivos que muchos creían imposibles.
Maag Mitos, Presentacón en la Casa Rosada.
Seguí este sitio