Ensayos | Camila Offenhenden

“Diseño de experiencias”, una expresión en boga en el mundo de los diseñadores. Pareciera ser que ese es el papel que le queda jugar al diseñador en estos tiempos de productos virtuales y desmaterializados. Entre correos electrónicos, teclados láser y televisores tan planos que casi se reducen sólo a una imagen proyectada en la pared, el diseñador industrial se ve obligado a ampliar su campo de acción y redefinir su rol: ya no se trata meramente de diseñar productos, ahora se trata de diseñar experiencias.



